Publicado: Junio 29, 2026
Por Alfredo "Fredhy" Perotti
Hay un número que me quedó dando vueltas después de leer el Digital News Report 2026: 37%. Eso es lo que mide la confianza global en las noticias. El piso más bajo desde que el Reuters Institute empezó a medirlo, allá por 2015. Once años de caída sostenida, acelerada este año por polarización, inestabilidad política y un ecosistema donde las plataformas ya no compiten con los medios. Los superaron.
Y lo dice el informe sin anestesia: por primera vez en la historia del estudio, las redes sociales y las plataformas de video son más populares que la televisión y que los propios sitios de noticias. El 54% de las personas se informa por ahí. La tele quedó segunda con el 52%. Los sitios de medios, tercera con el 51%. Tres puntos de diferencia que representan un cambio de época.
Esto no me sorprende. Lo que sí me llama la atención es que todavía haya que repetirlo para que algunos lo tomen en serio.
El informe se basa en casi 100.000 entrevistas en 48 países, incluyendo seis mercados de América Latina. Y los datos regionales son los que más me interesan, porque es donde trabajo y donde veo esto todos los días. Perú (46%), México (39%) y Colombia (35%) encabezan la lista de países hispanohablantes donde la gente se informa por creadores e influencers. No son casos raros. Son los mercados más grandes del español en el mundo digital.
Y la IA empieza a meterse en ese mismo carril: el uso semanal de chatbots para consumir noticias subió del 7% en 2025 al 10% en 2026. En Brasil ya llega al 13%, por encima del promedio global. Más gente se informa por un chatbot que por un diario impreso.
Argentina aparece con apenas el 26% de confianza en las noticias, junto a Colombia en el fondo de la tabla latinoamericana. Pero hay un dato mas: marcas puntuales como TN, La Nación o Infobae siguen generando confianza en más de la mitad del público argentino, incluso cuando el sistema en general cae. La marca, cuando está bien construida, aguanta. El problema es que son cada vez menos las que lograron construirla.
El 42% de los encuestados evita las noticias al menos ocasionalmente. No porque no les importe el mundo. Sino porque el ruido, la manipulación y la sobreexposición los cansaron. Y más de la mitad de los jóvenes de entre 18 y 24 años dice que las redes, el video o la IA son su principal fuente informativa. No es una tendencia. Es una generación entera que ya tomó una decisión.
Lo que está pasando no es la muerte del periodismo. Es la muerte del modelo de distribución que sostuvo al periodismo durante décadas. Los medios perdieron el control de por dónde llega la información. Y muchos actúan como si eso no hubiera pasado.
La personalidad del comunicador pesa más que la marca del medio. El video corto alcanza audiencias que el artículo largo nunca va a tocar. Y la confianza ya no se hereda: se construye interacción por interacción, con coherencia, con contexto, con criterio.
Para los que trabajamos en comunicación —da igual si es turismo, política, institucional o lo que sea— este informe no habla de otro sector. Habla de las condiciones en las que operamos hoy. La pregunta no es si el ecosistema cambió. Eso ya pasó. La pregunta es si seguís diseñando para el modelo que se fue o para el que ya está funcionando.
La puerta cambió. El periodismo todavía no.
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